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Teletrabajo en pandemia: potencializador de desigualdad y precariedad laboral en las mujeres

  • 1 nov 2021
  • 7 min de lectura

Actualizado: 17 ene 2023


Resumen

La precariedad laboral tiene relación con una estructura de poder amplia que genera desigualdades en los géneros, donde los sistemas de opresión patriarcales son utilizados por el mismo sistema capitalista para asegurar su propia existencia. El aislamiento domiciliario ocasionada por la pandemia mundial generada por el virus Covid-19, tuvo repercusiones sobre todo en las mujeres: desde la pérdida de medios de subsistencia, hasta la sobrecarga de tareas para aquellas que realizaban teletrabajo y debían traslaparlo con labores domésticas y de cuidado. Por lo tanto, los contextos de crisis afectan más a las mujeres y potencializan las desigualdades, lo cual señala la necesidad de implementar políticas y programas con perspectiva de género.


Palabras clave: desigualdad, explotación, pandemia, precariedad, trabajo doméstico, teletrabajo.


Introducción

Al hablar de sistemas de opresiones en lugar del patriarcado como un ente homogéneo y universalista, permite entender las diferentes dinámicas en las que se articula el poder y en ellas se encuentra el género. La relación con la precariedad laboral se encuentra en la propia constitución del capitalismo y ésta utiliza la desigualdad de género para su propia existencia, lo cual repercute en la división sexual del trabajo y en la precariedad laboral principalmente afectando a las mujeres.

Comprendiendo esta articulación de desigualdades debido a género, retoman cuestiones esencialistas para su propia legitimación y perpetuación, como la maternidad, el cuidado y la domesticación. El problema de este mandato de género es que invisibiliza esas actividades como una actividad laboral y por lo tanto se realiza sin remuneración por su carácter de “natural”.

Estás actividades sumadas a un ambiente social y económico hostil y complicado para la inserción de las mujeres en el ámbito laboral, así como las problemáticas del techo de cristal y el piso pegajoso[1], limitan y segregan. Conociendo este panorama, al insertase bajo un contexto de crisis, como lo es el ocasionado por la pandemia del virus Covid-19, potencializan dichas dificultares sobre todo en aquellas que deben de equilibrar su vida laboral con el ambiente doméstico.

Para ello se pretende realizar un análisis de las afectaciones que tuvieron en la vida cotidiana y laboral de las mujeres que realizan teletrabajo a nivel internacional y particularmente en Latinoamérica y por ende el caso de México, abordado el aumento de la precariedad, desempleo y comprender las consecuencias de empalmar el trabajo remunerado con el doméstico.

Si hay un problema estructural de desigualdad laboral y salarial, así como de distribución de tarea asignadas en el hogar, entonces, bajo contextos de crisis en donde se debe de permanecer mayor tiempo en casa y acoplar el ámbito privado con el público, se observará aumento en la explotación de las mujeres en tanto la realización de los deberes no remunerados.

Si esto repercute en su propia constitución como sujetos al afectar su autonomía, se resalta la necesidad de generar mecanismos de resistencia ante las desigualdades en la repartición de tareas y trabajo remunerado para crear programas y políticas públicas que no repitan sesgos de género e involucren a todas y todos en un ambiente paritario.


Teletrabajo en pandemia: potencializador de desigualdad y precariedad laboral en las mujeres

El feminismo marxista propone que las relaciones de labor doméstica como extracción de plusvalía en si son expresión de la desigualdad laboral en tanto trabajo no remunerado, partiendo de una dimensión esencialista que configura al sistema sexo-género (Rubin, 1986) donde se les demanda a las mujeres realizar trabajos extra como “las tareas de limpieza y de cuidados como una obligación de género y no como un trabajo” (Durin, pág. 198, 2017).

La explotación laboral es lo que permite la subsistencia del capitalismo. Algunas propuestas teóricas señalan que hay una relación entre las estructuras patriarcales y la desigualdad de los géneros. Para Cinzia Arruzza (2016) la propuesta de una teoría unificada comprende que la opresión de género y la racial son integrales al sistema de una sociedad capitalista. No es que una genere al otro, sino que las desigualdades y las opresiones ya existentes son de carácter utilitario para el sistema económico.

Dentro de estos apuntes, de forma más precisa, la economía feminista señala la especificidad de la explotación de los cuerpos feminizados, que va más allá de la separación sexual del trabajo y la búsqueda de la igualdad de oportunidades laborales, pues se debe de partir de las diferentes formas de opresión, explotación y extracción del valor, así como de las diferencias desde la subjetividad, pues el intento de hablar de “igualdad” solo llevaría una homogenización que no toma en cuenta las particularidades y por lo tanto no erradicaría los sistemas de diferenciación, lo que llevaría a su propia anulación (Gago, 2019).

Debido al coronavirus, la crisis afectó a las personas en el ámbito laboral. Después de un año gran cantidad de personas tuvieron que abandonar sus antiguos trabajos u optar por algunos peor pagados. Según datos de ONU Mujeres (2020), los niveles de pobreza habían disminuido, no obstante, la crisis tuvo efecto por la pérdida de medios de subsistencia, donde se hace un estimado en el que las mujeres sufren más de pobreza que los hombres, lo cual también se relaciona con la precariedad salarial para las mujeres, techo de cristal y la exposición más alta a despidos.

Al momento de entrar en pandemia se vio una invasión de lo público en lo privado, donde el trabajo se transportaría al hogar traslapando la realización de tareas laborales de forma virtual y quehaceres de casa. Como antecedente, según datos de la Organización Internacional de Trabajo (2019) desde el 2017 se observaba una brecha de género en el teletrabajo[2], ya que solo una de cada tres personas que lo realizan eran mujeres, aunque también debido a la obligación de cuidar a terceros solo podían realizar trabajo desde casa.

No obstante, durante el último año, los impactos en la vida cotidiana de las mujeres bajo el contexto por el virus de Covid-19, van desde el aumento de responsabilidades por deberes del hogar, atención y cuidado a los hijxs más su observación durante las clases y tareas en línea debido al cierre de escuelas y guarderías. En resumen, cerca del 82% de las mujeres vieron su vida afectada de forma negativa por la pandemia y el 70% se encuentran preocupadas porque esto limite su crecimiento profesional (Deloitte, 2020)

Aunado a lo anterior, el aumento de la precariedad femenina se debe principalmente a que los sectores económicos más afectados fueron los que cuentan con participación femenina principalmente, como lo son el turismo, comercio al por mayor y menor, manufactura y trabajo doméstico remunerado, así como los sectores de salud y educación, además de que el 70% se encuentra en el sector informal (CEPAL, 2020), lo cual remarca un sesgo en la asignación de recursos, separación sexual del trabajo y una brecha de oportunidades laborales.

Algo que queda claro es que la precariedad que ya viven las mujeres aumentó en este contexto y particularmente en el caso de México, siete de cada 10 desempleados son mujeres (Cullell, 2021). Esto se ha relacionado con la alta demanda de disponibilidad en la vida privada y en el cuidado en el hogar, más la falta de políticas y lineamientos por parte de las empresas para dar flexibilidad de horario y de carga de trabajo, ha hecho que algunas mujeres consideren cambiar de trabajo por uno menos demandantes o de plano los dejan (PNUD, 2021), es decir, se topan con piso gomoso.

La medición del tiempo para los trabajos no remunerados no es equitativa y ello tiene efecto en la propia participación de las mujeres en el mercado laboral, lo que también repercute en la pérdida de ingresos a nivel nacional (Banco Mundial, 2019). Según el Estudio y Estrategias para el Desarrollo y la Equidad (2020) señala que durante la pandemia el 80% de mujeres incrementaron su tiempo dedicado a labores domésticas, mientras que el 50% incrementó su tiempo dedicado al cuidado de terceros, lo que también lleva a la disminución de tiempo para ellas y un aumento del cansancio.


Conclusiones

El teletrabajo anteriormente se consideraba una herramienta facilitadora la distribución del tiempo, como en el caso de ahorro de tiempo de traslado, y que permitiría realizar con mayor plenitud cuidades y deberes domésticos. No obstante, se puede observar que esto se empalma con otras labores que están relacionadas con el mandato de género y en lugar de presentar una oportunidad genera más desigualdades, opresiones y precariedades.

En el contexto por la pandemia de Covid-19, se potencializaron las desigualdades de género que ya estaban en el ámbito de la precarización laboral para las mujeres y la explotación en el trabajo del hogar y el cuidado de terceros, como una labor no salariada.

Entendiendo que nos encontramos inmersas en estructuras patriarcales, el analizar estos aspectos de desigualdad y precarización laboral es un mecanismo de resistencia, pues “el concepto ofrece una imagen de un sujeto pensante con voluntad y capacidad para resistir a través de la reflexión sobre, y el desafío de, las formas hegemónicas de ser, ofrecidas en los discursos laborales dominantes” (Gálvez, pág., 197, 2014).

Partiendo del análisis, se deben de impulsar nuevos programas, políticas públicas y reformas legales[3] en materia laboral con perspectiva de género, pues tal y como propone Ana María Tepichin (2010) es necesario incorporar a las mujeres en el mercado del trabajo paro también realizando una redefinición del trabajo al interior de los hogares, lo cual a su vez repercute en su ubicación en espacios en la economía y en su carga de trabajo. Se deben realizar para generar una distribución igualitaria de oportunidades y de mecanismos para romper estructuras esencialistas que evitan el avance social y económico, considerando el ámbito doméstico como un espacio de trabajo asalariado y de compromiso paritario.

Cabe destacar que esto se ha observado desde un panorama de privilegios, pues falta realizar análisis sobre brechas de conexión, conocimiento de las TIC y la precariedad desde un punto de vista interseccional con perspectiva de género que tome en cuenta tanto zonas urbanas como rurales, así como de mujeres con discapacidades y mujeres racializadas.




Referencias

Banco Mundial (2019). Diagnóstico de género en México, Banco Mundial. Referido de: https://documents1.worldbank.org/curated/en/312181558677765028/pdf/Mexico-Gender-Assessment.pdf

· Berg, J., Furrer, M., Uma, E., & Six, M. (2019.). Las plataformas digitales y el futuro del trabajo Cómo fomentar el trabajo decente en el mundo digital. Organización Internacional del Trabajo, Ginebra. Referido de: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---dgreports/---dcomm/---publ/documents/publication/wcms_684183.pdf

· Arruzza, C. (2016) Reflexiones degeneradas: Patriarcado y capitalismo, en Marxismo Crítico. Referido de: https://marxismocritico.com/2016/03/08/reflexiones-degeneradas-patriarcado-y-capitalismo/

· Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), (2021). Panorama Social de América Latina, (LC/PUB.2021/2-P/Rev.1), Santiago. Referido de: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/46687/8/S2100150_es.pdf

· Cullell, J. (2021). Siete de cada 10 desempleados por la pandemia en México son mujeres. Referido de: El País México website: https://elpais.com/mexico/economia/2021-05-17/siete-de-cada-10-desempleados-por-la-pandemia-en-mexico-son-mujeres.html

· Deloitte, (2020) Impacto de la pandemia en las mujeres y el trabajo. Referido de: Deloitte Paraguay website: https://www2.deloitte.com/py/es/pages/about-deloitte/articles/impacto-de-la-pandemia-en-las-mujeres-y-el-trabajo.html

· Durin, S. (2017). Trabajadoras del hogar indígenas y au pairs latinas en el orden doméstico global. Mujeres migrantes en los márgenes de las regulaciones laborales. En Barros Nock y Escobar Latapí, (comps). Migración: nuevos actores, procesos y retos, México: CIESAS, pp. 239-264.

· EPADEQ (2020). Sondeo sobre trabajo doméstico, violencia y preocupaciones de las personas durante el confinamiento por COVID 19 en México, EPADEQ. Referido de: https://www.epadeq.com.mx/wp-content/uploads/2020/08/SONDEO-CUIDADOS-VIOLENCIA-COVID-v2.Pdf

· Gobierno de México, (2021). Entra en vigor reforma que regula el teletrabajo en México. Boletín 002/2021. Referido de: https://www.gob.mx/stps/prensa/entra-en-vigor-reforma-que-regula-el-teletrabajo-en-mexico?idiom=es

· Gago, Verónica (2019). Economía feminista: explotación y extracción. En La potencia feminista o el deseo de cambiarlo todo. Madrid: Traficantes de sueños, pp. 125-163.

· Gálvez, M. (2014). Teletrabajo y Producción de Subjetividad: una encrucijada de resistencias. Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Barcelona. Referido de: https://pdfs.semanticscholar.org/e1f2/23fe0a374da800a5cbf791ec6578aecfe14b.pdf

· INMUJERES, (2021). Piso pegajoso. Gobierno de México. Referido de: https://campusgenero.inmujeres.gob.mx/glosario/terminos/piso-pegajoso

· ONU Mujeres, (2019). La pandemia de la COVID-19 y sus efectos económicos en las mujeres: la historia detrás de los números. Referido de: ONU Mujeres: https://www.unwomen.org/es/news/stories/2020/9/feature-covid-19-economic-impacts-on-women?gclid=CjwKCAjwn8SLBhAyEiwAHNTJbXxcjX7yzntgDYPgRc9GkODAdr-BQmGkXu0h4BcoB6yqZS22zUbS8BoCmS4QAvD_BwE

· PNUD, (2021). Madres trabajadoras y covid-19: Efectos de la pandemia en circunstancias de teletrabajo en México. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Referido de: https://www.mx.undp.org/content/mexico/es/home/library/el-pnud-en-accion/madres-trabajadoras-y-covid-19--efectos-de-la-pandemia-en-circun.html

· Rubin, G. 1986. El tráfico de mujeres: Notas sobre la “economía política” del sexo: Revista Nueva Antropología: UNAM: México: v. VIII: n. 30: 95-145

· Tepichin, Ana María (2010). Política pública, mujeres y género. En Tepichin et.al., Los grandes problemas de México. Volumen VIII Relaciones de género. México: El Colegio de México, pp. 23-58.

Notas

[1] Según el glosario para la igualdad de INMUJERES (2021) se refiere a dificultades psicoemocionales dentro del espacio profesional, familiar, social y de pareja, que generan inseguridad en su crecimiento laboral y profesional, haciéndoles creer que las labores domésticas y de cuidado son su lugar asignado “naturalmente”. (INMUJERES, 2021)

[2] Trabajo realizado a distancia, ya sea desde su domicilio y un lugar establecido por la empresa.

[3] En enero del presente año entró en vigor una nueva reforma en la Ley Federal de Trabajo que regula la jornada laboral de teletrabajo. No obstante, no surgió como consecuencia del confinamiento, además de señalar, a pesar de que se dice establecerse desde una perspectiva de género, repite patrones sobre la sobrecarga de trabajo doméstico por parte de las mujeres proponiendo una “conciliación con la vida personal”. (Gobierno de México, 2021)


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